sábado, 12 de diciembre de 2009

boom de ya da

Hoy me ocurrió algo que impactante: estaba como cualquier otro día de camino a casa cuando de repente tuve el impulso de sentarme en el primer sitio que me pasara por la cabeza. Vi un árbol y lo tuve claro: a su sombra, sobre el césped. Estaba húmedo, yo podía sentirlo. Si, tal cual, sentirlo. Por qué no te parece raro? Bueno, como quieras. Busqué una canción de estas que te hacen sentir como en casa, que hacen que te olvides de tus cosas, y me quedé mirando a mi alrededor. Veía edificios, gente y más gente. Entonces me centré en las plantas y me imaginé haciendo un cuadro reproduciendo lo que veía. Bueno, mentira, es imposible reproducirlo en pintura y lienzo, pero supe desde el primer momento que yo jamás habría hecho esa combinación de verdes claros, oscuros, amarillentos, negruscos, e incluso rojo y blanco en las florecillas. Jamás. Sin embargo, ahí estaban, justo delante de mí moviéndose al latir del viento. Si, moviéndose con el viento. Curioso, verdad? No? Cómo que no? Bueno, como quieras. Entonces me entró la curiosidad y me levanté, tenía que experimentarlo por mi misma. Subí las manos y las abrí, y sentí el viento frío pasar entre mis dedos, chocando con mi cara, enredándose en mi pelo y moviendo mi ropa de un lado a otro. Me entró un escalofrío que subió desde mis pies hasta mi cuello, y me sentí feliz, muy muy muy feliz. Vi los pájaros volando y les tuve envidia: ellos estaban ahí arriba, jugando con él, siendo parte de él y yo no. Eso pudo conmigo, así que me tiré en el suelo y miré las hojas del árbol que tenía sobre mi. Cuando se movían, se veía un azul intenso entre ellas, y de nuevo senti curiosidad por mirar más alla. Me aparté un poco y miré. De repente se me olvidó completamente todo. Lo que encontré allí nunca lo habría imaginado; era profundo, de un azul claro demasiado intenso. Era acogedor, era gigantesco.. Pf, es algo que de verdad no puedo describir. Te hace sentir vivo, te pone los pelos de punta. Por un momento senti cómo giraba el mundo, me senti diminuta. Y entonces, abrumada, me incorporé. Y vi gente, mucha gente. Gente que paseaba, que hablaba, gente esperando la guagua, gente en los coches, gente bien vestida y mirando el reloj de su mano, casi corriendo. Pero no vi nadie observando, yo era la única. Vaya. También vi una pareja que me miraba un poco raro. Raros ellos, que tienen todo esto a su disposicion y ni se dan cuenta. Estaban tan acostumbrados! Ellos allí viendo el mundo desde una ventana en vez de salir y experimentarlo. Qué? Que rara yo? Bueno, como quieras. Me quite los cascos, pues quería ademas de mirar y sentir, oir. Y escuche todo: conversaciones, coches, el viento, los pajaros, las hojas de los árboles.. y escuche además el latir de mi corazón. Ahora estaba completo lo que veía. Y allí me quedé, observando durante quizá diez minutos, quizá solo segundos. No lo sé. Yo solo pensaba en el espacio, en lo que me rodeaba, en las sensaciones, en el mundo.. y en el latir de mi corazón. Yo también formaba parte de todos esos ruidos, yo también formaba parte de ese mundo que me estaba dejando tan maravillada. Yo formo parte del mundo. Siento. Cómo he podido estar 16 años sin hacer esto de manera regular?Estoy viva, y no es sólo eso. Estoy viva aquí, en este mundo tan especial. Si, el mismo en el que vives tú, aunque muchas veces se te olvide.
Y entonces recordé todo del golpe. Qué hora sería? Tenía que volver a mi casa.

- Dónde estabas? Te he estado llamando un montón de veces, Verónica.
- Estaba viviendo, mamá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario