Un rayo de sol va alumbrando la acera, a la par que mis pasos avanzan, señalándome el camino. El viento besa cada poro de mi piel: primero de manera brusca, nada más llegar, apasionadamente, y luego más suave e insistente. Las hojas de los árboles me susurran palabras bonitas al oído, y los pájaros me cantan los buenos días.
-Buenos días, mundo.
Mientras tanto, el tic tac acompasado del reloj sigue latiendo. Cada segundo. Tic. Cada minuto es un leve movimiento. Tac. Y la manecilla de las horas se mueve de una manera imperceptible, sin que nadie note nada, tal y como a nosotros se nos escapa el día a día.
Si, hoy tocaba recuperar ese día a día que tan lejos se fugó.
Tan solo coge mi mano y tírate en la arena caliente a ver las nubes y el pedacito de cielo azul que se ve entre ellas. Si, azul por el reflejo del mar, que es azul por el reflejo del cielo. Y ahora, dime.. cuál de tus ojos ve mejor?
Y yo, que tenía tantas cosas que decirte hoy, no he podido combinar las palabras.
Basta de conjugar el peor de los pasados y el mejor de los futuros del modo subjuntivo. Vive cada día como si fuese el primero, o el último...
sábado, 12 de diciembre de 2009
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