" No me digas que la naturaleza no es un milagro. No me digas que el mundo no es un maravilloso cuento. Quien no lo haya entendido, tal vez no lo haga hasta el momento en que el cuento esté a punto de acabar. Pues es cuando te dan la última oportunidad de quitarte las anteojeras, una última ocasión de frotarte los ojos de asombro, una última ocasión de entregarte a este milagro del que ahora te despides y al que vas a abandonar.
Me pregunto si entiendes lo que estoy intentando expresar, Georg. Nadie se ha despedido llorando de la geometría de Euclides o del sistema periódico de los atomos. Nadie se echa a llorar porque va a ser desconectado de Internet o de la tabla de multiplicar. Es del mundo de lo que uno se despide, de la vida, del cuento. Y al mismo tiempo, uno se despide de una pequeña selección de seres queridos.
Alguna que otra vez pienso que desearía haber vivido antes del invento de la tabla de multiplicar, y al menos antes de la física y química modernas, antes de que comenzaramos a entenderlo todo, es decir cuando todo era MAGIA. Asi me parece la vida en este momento en que estoy sentado delante de la pantalla del ordenador escribiendo estas líneas. Yo mismo soy un científico y no rechazo ninguna de las ciencias, pero tambien tengo una concepción del mundo mítica, casi animista. Nunca he permitido a Newton ni a Darwin que se carquen el mismísimo misterio de la vida.
Voy a confiarte un secreto. Antes de empezar a estudiar medicina tenía dos alternativas para el futuro: ser poeta, es decir alguien que canta, con palabras, alabanzas a este mundo mágico en el que vivimos, creo que ya te lo he mencionado, o ser médico, es decir alguien que sirve a la vida. Para más seguridad, decidí hacerme médico primero.
No me alcanzó el tiempo para convertirme en poeta..., pero sí me alcanzo para escribirte esta carta.
Volver a casa todos los días y encontrarme con una joven de las naranjas pintando flores de cerezo en nuestro jardín era como la realizacion de todo lo que podía haber soñado."
La joven de las naranjas, Jostein Gaarder

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